He tardado en decidirme en escribir esta entrada. ¿La razón? Miedo a las conclusiones. Me ha costado mucho hacerlo. No obstante debo ser consecuente con los principios que profeso:
En una ocasión, en julio de 2007, al contestar una pregunta en una entrevista, manifesté que en el momento que perdiese la ilusión dejaría las Juventudes Socialistas. Han pasado dos años, y ha llegado el momento de reflexionar. Días, semanas y meses de reflexión son los que me llevan a escribir hoy estas palabras.
Lo cierto es que he perdido la ilusión. Por ello, el pasado mes de junio abandoné la dirección de Juventudes Socialistas de Navarra. Por ello hoy anuncio que he presentado mi dimisión de la dirección de Juventudes Socialistas de España. He perdido la ilusión en Juventudes Socialistas. Los jóvenes tenemos el deber de ser autocríticos, de ser políticamente incorrectos, de no hacer seguidismo al partido, de ser realmente la vanguardia de esta sociedad, de convertirnos en el motor de cambio. No vale el traicionar unos ideales por un escaño en un Parlamento o Ayuntamiento, no vale dejar atrás unos principios políticos por un "puestico" para vivir del cuento. Es algo que Juventudes Socialistas está haciendo, es algo que no podemos permitir y por lo que yo no estoy dispuesto a pasar. No es admisible el tener unas juventudes socialistas arrodilladas ante el partido.
Quiero dejar claro que mi marcha no significa en ningún momento una dejación con mis ideales. En primer lugar porque voy a seguir trabajando y colaborando con el partido en mi pueblo, en Zizur Mayor, ya que los Ayuntamientos son las instituciones más cercanas a la ciudadanía y donde menos "politiqueo" existe. Pero sobre todo, mi compromiso con los principios políticos que promulgo se va a mantener porque ya Aristóteles en el siglo V a.C manifestaba que el hombre es político por naturaleza. Soy consciente de que esos principios los llevaré siempre conmigo a lo largo de mi vida, en la universidad, en el trabajo, cuando este con los amigos, siempre. Soy socialista, y a ello no renuncio, nunca lo haré. Porque ser socialista no es como muchos creen el pertenecer a un partido, el PSOE, ni siquiera votarlo. Va mucho más lejos. Y es triste que muchos compañeros del partido, muchos dirigentes del mismo, se autodefinan como socialistas por tener una tarjeta donde dice que lo son. Yo seré socialista con o sin carné de este partido. Porque ser socialista es defender unos principios, la igualdad, la libertad, la dignidad, la solidaridad, la justicia social. Porque como decía Pablo Iglesias, "somos socialistas no para amar en silencio nuestras ideas, ni para recrearnos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes".
Quiero dejar claro que mi marcha no significa en ningún momento una dejación con mis ideales. En primer lugar porque voy a seguir trabajando y colaborando con el partido en mi pueblo, en Zizur Mayor, ya que los Ayuntamientos son las instituciones más cercanas a la ciudadanía y donde menos "politiqueo" existe. Pero sobre todo, mi compromiso con los principios políticos que promulgo se va a mantener porque ya Aristóteles en el siglo V a.C manifestaba que el hombre es político por naturaleza. Soy consciente de que esos principios los llevaré siempre conmigo a lo largo de mi vida, en la universidad, en el trabajo, cuando este con los amigos, siempre. Soy socialista, y a ello no renuncio, nunca lo haré. Porque ser socialista no es como muchos creen el pertenecer a un partido, el PSOE, ni siquiera votarlo. Va mucho más lejos. Y es triste que muchos compañeros del partido, muchos dirigentes del mismo, se autodefinan como socialistas por tener una tarjeta donde dice que lo son. Yo seré socialista con o sin carné de este partido. Porque ser socialista es defender unos principios, la igualdad, la libertad, la dignidad, la solidaridad, la justicia social. Porque como decía Pablo Iglesias, "somos socialistas no para amar en silencio nuestras ideas, ni para recrearnos con su grandeza y con el espíritu de justicia que las anima, sino para llevarlas a todas partes".
Mi padre me dice que la política como la entiendo yo es una utopía. No lo niego, soy utópico. ¿Pero para qué sirve la utopía realmente? Como dice un escritor uruguayo, Eduardo Galeano: "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Para eso, sirve para caminar." Y yo quiero seguir caminando, pero sin ninguna atadura.
Creo que para estar en la política hace falta autocrítica, hace falta tener voluntad de querer cambiar las cosas de verdad. Y lo cierto es que para cambiar la sociedad lo primero que se tiene que dar es un giro en la forma de hacer política y a su vez eso exige un cambio profundo e integral en el Partido Socialista. Ahí si me encontrareis. Para ello hace falta ser valiente, ser fuerte y decir lo que uno piensa, porque como me ha recordado una compañera de clase "débiles son los que no se atreven a decir lo que piensan."